Te lleva por el procedimiento entero, y para donde hay que decidir
Un chat contesta preguntas. Esto hace el trabajo aburrido —enumerar las salidas que tiene el caso y qué exige cada una— y te devuelve la decisión, que es la parte que no se delega.
3procedimientos guiados de principio a fin
12vías, cada una con los artículos que la sostienen
9pasos en total, entre los tres
Los recuentos de esta página los hace la propia página sobre los catálogos del producto, al abrirse. No hay ninguno escrito a mano, así que no pueden quedarse viejos.
Lo que hace
- Arranca con el caso contado con tus palabras. No pide rellenar una ficha ni elegir un expediente.
- Ordena lo que hay, propone las vías que la ley da y para: no hay paso siguiente hasta que eliges.
- Cada vía dice qué tiene que concurrir para poder ir por ahí, punto por punto y con el artículo entre paréntesis.
- Las vías que no se pueden ofrecer se enseñan igual, diciendo qué artículo falta para sostenerlas.
- Separa lo que exige la ley de lo que el modelo opina que encaja con tu caso. Lo primero sale del catálogo; lo segundo puede equivocarse.
- Termina en el documento de la vía elegida, con sus artículos comprobados.
Cómo funciona por dentro
Las vías no las inventa el modelo
Es la trampa de este patrón y sale caro. Si a un modelo se le pide «propón tres estrategias», propone tres —encajen o no— y las escribe con el aplomo de quien las ha estudiado. Eso no es una decisión informada: es un menú de sinónimos, y quien pulsa una cree que detrás hay un análisis que no existe.
Aquí las vías están escritas una por una, con sus artículos leídos del texto consolidado, y lo que cada una exige sale de ese mismo texto. Las consecuencias son tres: la misma pregunta ofrece las mismas salidas hoy y mañana; una vía cuyos artículos no estén en la biblioteca no se ofrece; y si el modelo se cae, las vías se siguen ofreciendo, sólo sin el comentario del encaje.
La bifurcación la eliges tú, aunque sea evidente
Cuando lo que está en juego es la estrategia de un asunto, la máquina no elige ni «ahorrándote un clic». Aunque el encaje sea claro, el programa para y espera.
Y los requisitos van delante para que la decisión se pueda tomar en diez segundos: «monitorio» no dice nada, y «deuda dineraria, líquida, determinada, vencida y exigible, acreditada con documento firmado por el deudor» se contrasta con el caso que tienes encima de la mesa.
Lo que tanteas no se guarda
El estado del paso a paso viaja en la petición y no hay ninguna tabla detrás: si cierras la pestaña, los hechos que estabas contando no dejan rastro.
Y si lo que escribes lleva un nombre, un NIF o un número de cuenta, se para y te pide contarlo sin ellos, devolviéndote el texto para que quites lo que sobra en vez de obligarte a empezar de nuevo. El programa trabaja igual sin esos datos.
Pruébalo con un caso tuyo
Los 15 días de prueba no piden tarjeta. Y si ya tienes cuenta, esto está dentro de la aplicación, no hay nada que activar.
Sin tarjeta · Darse de alta y entrar se hace dentro de la aplicación.